¿Quién debe pagar las multas del vehículo de empresa?

Antes de responder al titular de este artículo habría que precisar que por vehículo de empresa entendemos aquel turismo, furgoneta, camión o motocicleta que estando a nombre de la empresa es usado por uno o más de un trabajador para realizar tareas concretas ligadas a la actividad del negocio.

En DADES i SERVEIS te recordamos que las sanciones de tráfico (aparcamiento, exceso de velocidad o cualquier incumplimiento del código de circulación) se imponen siempre al conductor, a la persona física, no al vehículo.

Ahora bien, es probable que si al conductor no se le para o no se le identifica en el momento de cometer la infracción recibas en tu empresa la correspondiente denuncia de tráfico que deberá resolverse (pagar o recurrir) tras identificar al conductor, o sea al trabajador que en ese momento hacía uso del vehículo. Cabe decir que, si la empresa no identifica al conductor dentro del plazo establecido, o no lo identifica de forma correcta, puede ser sancionada y terminar pagando hasta el triple del coste de la multa inicial.

Y entramos ahora a dar respuesta al titular. ¿Quién debe pagar esta multa, la empresa o el trabajador? Pues bien, siempre que no exista pacto en contrario o en el convenio colectivo de la empresa no se recoja nada diferente, será el trabajador quien deberá hacerse cargo de las consecuencias derivadas de la infracción según su gravedad: ya sea sanción económica, pérdida de puntos del carné de conducir o responsabilidad penal.

Recientemente el Tribunal Superior de Justicia de Madrid lo ha dejado muy claro al rechazar un recurso interpuesto por un trabajador que le reclamaba a su empresa más de 3.000 euros en compensación por las multas de aparcamiento que el empleado ya había abonado. La sentencia destaca que no existía ningún acuerdo previo para abonar las posibles multas a un trabajador, pero sí el compromiso de hacerse cargo de los gastos del parking. Del mismo modo, no había ninguna indicación de la empresa hacia el trabajador para aparcar en lugares donde estuviera prohibido hacerlo. Por lo tanto, la responsabilidad y decisión de esta acción correspondía al empleado.

Así pues, queda claro que al usar un vehículo de empresa hay que ser igual de cuidadosos y respetuosos que si lo hiciéramos con nuestro vehículo privado. Y que las sanciones siempre son sanciones, con independencia de cuál sea la titularidad del coche, moto, camión…

Si necesitas más información no dudes en contactar con DADES i SERVEIS.

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